Tuesday, December 21, 2010

16-Orden del hospital.

El depertar del día siguiente, en parte dolorido, fue tranquilo. Recibí la visita de Germán, esa mañana de martes. El no podía creer lo que me había ocurrido. Primero Mateo, luego yo. Las referencias eran de obvias a trágicas. Se lo notaba muy preocupado y fue él quien se puso a charlar con unos de mis compañeros de habitación. En el cuarto del quinto piso, había cuatro camas. Recuerdo que en la que tenía en diagonal, había un hombre mayor, pero no recuerdo su razón de internación. Enfrente de esa y al lado mío se encontraba Leandro, con quien Germán se había puesto a conversar. Leandro se había zambullido literalmente, a las ruedas de un colectivo.
-Lo que pasa es que yo tuve siempre muchos quilombos mentales.-explicaba, a modo de racionalización.
Según me contó en charlas posteriores, solo recordaba bajar del cordón de la vereda a mitad de cuadra. Venía discutiendo con la novia y se lanzó al estilo "clavado de natación" delante de un colectivo blanco. Tanto si era un 26 o un 71, que son los que pasan por Corrientes y Medrano donde fue esto, es solo ilustrativo. El colectivo lo arrastró casi hasta la esquina de Salguero y Corrientes, y estuvo en las camas de guardia inconciente durante varios dias. También tenía un tubo conectado, ya que el neumotorax de él era traumatico, no como el mío que era espontaneo. Ahora, un poco mejor tanto mental como fisicamente, comenzamos a hablar sobre cada uno. Me confesó que la noche que llegué me había oido quejarme.
-Yo me preguntaba si este sería siempre así.-referiendose a quien suscribe.
Un hecho curioso fue que Germán se cruzó con Aldo, un personaje que había hecho un programa infantil que rayaba en lo grotesco y absurdo, llamado "Aldo planet". De hecho, asi era como lo llamabamos. Dias después, este personaje pasó a visitarme y me dejó su buena onda, lo cual le agradezco.
Curiosamente, el fue quien había recomendado que salieramos a buscar a Mateo por los hospitales cuando se descompuso en la calle, tal como mencioné en la primera parte.Ese encuentro fortuito el martes, que Germán se reía por lo insolito, bien pertenece al blog de la "dimensión desconocida", donde se acumulan de a millares los encuentros insolitos.
En esos dias, recibí visitas de muchos amigos mios, compañeros de la SGI y obviamente, mi familia. El que no recuerdo que me visitara más que una vez, fue "el amigo de Ámerica", el más grande, el que daba todo por los amigos. Esa ausencia fue quizás la más sentida, inflada seguramente por como se llenaba la boca diciendo que el se jugaba por la gente que quería. Esta debe ser una de las primeras caretas que comenzaron a caerse. Pero sí hubo una presencia que no faltó más que un dia, según recuerdo. Guillermo, a quien conocía de cursar sociología de CBC y que nos habiamos reencontrado anotandonos para las últimas materias. Siendo compañeros, me llamó la atención sus comentarios, su hablar de catedratico pero sin decir pavadas. Charlamos largo varias veces luego o antes de clase, pero terminada la cursada no lo vi más. Cuando fuí a anotarme para otros materias, el siguiente cuatrimestre, lo encontré en la misma situación que yo. El mucho no me recordaba pero nos fuimos por un café y charlamos largo rato. Estaba trabajando en algo que no quiso contar. Cambiamos mails y nos despedimos. No supe más de él hasta que un dia le mandé una invitación para el grupo MSN que armé, el aceptó la solicitud pero no posteo comentarios. Como un mes después, en ese grupo publiqué una noticia, una salida a la que invitaba a todos los que se quisieran venir. Muchos no se allegaron por timidez, los demás miembros ya pensaban ir. Era obvio, si no conocés a nadie, mucho no te fascina ir a cualquier salida. Pero, esa vez Guillermo apareció como salido de un vortex. Esa vez me enteré que era el tan misterioso trabajo, pertenecía a la Policia Federal. De igual forma, se me apareció en el hospital. Si mal no recuerdo, llamó a casa para saber como estaba y mi madre le dijo la noticia de mi internación. De los ocho dias, vino siete, fuera de uniforme o de civil. En aquel momento que recien nos conociamos, el lazo se estrechó muy fuerte. Demostró a pulso la calidad de persona que era. Contraponiendo a otros que se iban de boca y nada más, unas cuantas fichas me cayeron en ese entonces. Algo que me haría tomar decisiones, muy provechosas en su mayoria, en los tiempos venideros.

Wednesday, December 01, 2010

15-Operación: Laichzeit.


No he continuado esta historia en años. En primera instancia pensé por que la tenía superada, que como se verá más adelante, estaba equivocado. En segunda instancia, no sentía deseos de remover el pasado. "El pasado es polvo." Hoy por hoy, me veo ante la obligación para conmigo de concluir lo que empecé. Y dejar un lindo final para este relato. "Las buenas historias son las que terminan bien". Donde había quedado, era justamente en uno de los momentos más cruciales, el primero quizás. El momento en que entraba al quirofano. Y el momento en que el infierno se desataba en la tierra.
Cuando entré en el quirofano "C", me hicieron sentar en la camilla, me operarían sentado, ya que era más accesible mi costado derecho del pecho. Entre preparativos y otras idas con sus vueltas, me intentaba relajar. Debo decir, que con limitado exito. Los fantasmas de mis operaciones de niño eran como el cuco que intentaba salir del placard. Igualmente, lo que vendría sería mucho más real y a la vez fantástico, pero si mucho peor. Una enfermera me ató la muñeca derecha en un parante por encima de mi cabeza, para dejar la zona de la axila libre. Me afeitaron ligeramente por debajo y comenzaron a pincharme. La anestesia, si no recuerdo mal era algo semejante a gel, pero si recuerdo que se sentía así. Otro rato de espera, dolorosa espera, mientras el anestesico hacía efecto. Un médico, el que me operaría, entró en el quirofano. Ya lo había visto afuera, era bajito, morocho, un poco gordito. Me hacía acordar mucho a Mario, compañero de RVR. Por lo que usaré el nombre de "Marito" para referirme a él. En un momento que entró a la sala me dijo:
-Estás cagado, flaco?-ál ver mi palida rigidez. Casi comentado como afirmación, más que pregunta.
Yo sonreí, debía mostrar mas miedo del que tenía, aquello era solo una cirugía menor. Lo peor debía ser el dolor, aunque los médicos dijeron que tratarían que no doliera nada. Siempre dicen eso, creo que siempre lo intentan, pero no siempre se puede. Cuando "Marito" dijo que iban a empezar, me puse tenso y al instante traté de relajarme. Eso me dijeron varios doctores. Mis viejos estaban afuera, sufriendo la espera angustiosa, y yo adentro solo. Solo como siempre se está solo ante la muerte, nacemos solos para morir solos. Eso dicen los clichés. No me importaba en ese momento, menos ahora. La operación comenzó, mucho ya no lo recuerdo. Es increible como la mente intenta olvidar lo que le hace mal. Recuerdo que sentí los cortes, profundos y duros. Basicamente, tenían que llegar al interior de mi torax, para meter un drenaje que sacara el aire que se habia salido y llena la cavidad interior. Este aire había formado una burbuja que los médicos denominan "enfisema", creo, no se el término exacto. Tenían que pinchar esa burbuja y sacar el aire afuera. Me taparon la cara y el cuello con una sabana, no se si para que no viera o para trabajar tranquilos. Solo podia mirar el techo, pero no recuerdo como era. Miraba sin ver, solo hacia adentro. Tanta maniobra y tanto ajetreo con mi carne, que en un momento me quejé. "Marito" me preguntó:
-Te duele, mira que no te tiene que doler, avisame.-
-Solo un poco, siento la presión.-respondí honestamente, sentía como hacían fuerza para entrar adonde tenía la burbuja.
-No, no. Te doy un poco más de anestesia, no tenés que sentir nada.-
La anestesia, local obviamente, era para que no sintiera nada en toda la mitad del pecho. Supongo que sería para no tensionar los musculos por el dolor o por piedad hacia el paciente, quien sabe. Volví a sentir un pinchazo y más liquido denso entrando en mi. Era como si un alien me estuviera poseyendo. Me acordé de Matrix, cuando Neo se queja de lo frio que está el liquido que le absorbe el brazo. Pero esto mio, era real y por adentro. El médico siguió trabajando y lo que más dolía era la presión que hacía para meter el tubo. Traté de no moverme mucho, pero no podía evitar sacudirme con cada empuje. Hasta que en un momento llegaron a la burbuja, lo supe porque senti el aire salir violentamente. Se escucho un ruido sordo como el que hace cualquier sistema neumatico. Basicamente, fue como tirarse un pedo por el costado. Si, aunque suene gracioso, era un pedo de axila. El dolor fue indescriptible, pero me causó gracia. Me reí en un quejido de dolor. Pensé en lo cómico que era largar aire por el costado, y la sensación era la misma a soltarse un "sordito", pero agregandole el dolor de la violenta expulsión. Era como un desove, de aire especificamente. Mi risa hizo que "Marito" comentara:
-HEEEHEHEE! Eso era lo que teniamos que sacar, ya terminamos. En un toque, terminamos.-
El "toque", duró quizás un poco demasiado para mi gusto. Mientras terminaban su labor, ajustando el tubo y vendando la zona, comencé a sentirme raro. La anestesia última que había puesto "Marito" estaba haciendo efecto del todo. Sentía, pero no sentía, estaba drogado. No era como un flasheo de marihuana, era algo distinto. Me parecía que era más ligero, que el tiempo corría más rápido, pero yo pensaba más lento. Pero a la vez estaba muy lúcido. Muy extraño, un sopor hermoso me invadió y me quedé enredado en ello. Era mejor que pensar en como me habían cortado.
-Estás bien, flaco?-preguntó "Marito", percatandose que hacía rato que no decía ni un murmullo.
-Siiiiii.-respondí lentamente, arrastrando las letras.
La mano de uno de los médicos me tocó la frente. Noté cierto temor, mis sentidos parecian sintonizados de otro modo al normal, bueno lo estaban de hecho.
-Estoy drogado.-comenté, con el mismo tono perdido.
-No te preocupes, ya terminamos.-
A partir de ahí, si pasó mucho tiempo o no, me es imposible asegurarlo. A mi me pareció relativamente corto, pero si las apreciaciones ya son subjetivas de por si, estando drogado ni que decirlo. En mi estado alterado por la anestesia local, el tiempo podía durar mucho. Cerraba los ojos y formas pasaban delante mio, como cuando estás a punto de dormirte. Murmullos en mi mente, voces inaudibles y lejanas.
Me di cuenta que todo había terminado cuando retiraron la sábana de mi cara. Respiré aliviado, había terminado todo. Ja, iluso. Pero en ese momento, habían terminado de hecho. Ahi comencé a tomar conciencia de mi cuerpo en parte, el dolor me lo recordó. Me hicieron pasar a una camilla movil, para trasladarme a una habitación. Me dolía todo el cuerpo, me ayudaron entre varios médicos para mudarme de lugar. Un camillero me llevó por los pasillos de nuevo por la guardia. Creo que ahí vi mis padres, pero no puedo jurarlo. Me sacaron afuera del edificio del hospital, hacia el pabellón de rayos. Querían sacarme una radiografía para ver como era el resultado de la operación. Ponerme delante de la maquina de rayos fue más molesto que doloroso. Solo quería acostarme y no levantarme hasta el dia siguiente.
-Te saco esta placa y ya te vas a la habitación.-Me dijo un médico al ver mi cara de hastío.
Terminado ese tramite, volví a la camilla y otro viaje por el largo pasillo de rayos hasta afuera. Desde la camilla veía el edificio del Durand inmenso. Recuerdo ver un arbusto o yuyo de una grieta en lo alto del edificio y sonreir ante lo insolito de eso. En mi estado grogui, cualquier cosa me parecía curiosa. Por un ascensor me llevaron al quinto piso. Ahí si recuerdo bien, ver a mi familia. Había llegado mi hermana. Se la veía muy angustiada por lo sucedido. Se acercaron y me Eleonora me dió un beso.
-Hoooollaaaaa.-los saludé.-con lo que se dieron cuenta que tenía un viaje anestésico que volaba.
-Estás muy lindo drogado.-me comentó Ele, dandome un beso.
Me reí ligeramente, divertido, hasta lo más ínfimo me parecía gracioso. Por lo menos para sonreir. Papá se quedó conmigo, entre él y los médicos me pasaron al estilo "bolsa de papas" a la cama. La habitación era al final del pasillo, todo estaba a oscuras. Eran como las dos de la madrugada. Y aunque me costó dormirme y logré conciliar poco el sueño, me alivió el hecho de que ya estaba en la cama y por el momento, no tenía que preocuparme más.

Friday, September 22, 2006

14-La espera al cadalso.

Luego de un rato de espera, Robbie me llevó a una habitación donde una doctora bajita de nombre Marcela me hizo el cuestionario de rutina. El nombre de ella si lo recuerdo, y lo supe bien, mucho después, no en ese momento. Pero si nunca lo voy a olvidar, Marcela, como se verá más adelante, se transformo en mi medica, siendo una de las personas claves en mi proceso de recuperación. Respondía a las preguntas intentando hacer chistes, trataba de moverme con ligereza. No deseaba que me agarrara un bajón y deprimirme. Si tenían que operarme, lo mejor es que estuviera lo más relajado que pudiera. Mi vieja llegó en esos momentos, mientras Marcela me hacia las preguntas usuales y me abrían una historia clínica. Ni bien pude, llamo a casa y le avisé a mi viejo. Como estuve largo rato esperando, paseando por la guardia, mi viejo llego un rato después. Me pasaron el vestuario para la operación, consistente en bata, gorro y botines de esa tela propia de cirugía. Me hicieron pasar a un cuarto donde me vestí para la operación. El gorro debía ser para un niño, ya que no me entraba ni por las tapas. Y eso que no soy muy cabezón!
Finalmente, estuve vestido para la ocasión, por decirlo de alguna manera. Luego de un rato que me pareció eterno, me llevaron al quirófano "C", creo que era, donde me harían la cirugía menor.

13-El ataque de los demonios.

Decir que sentí un balde de agua fría es poco. La opresión en ese momento fue algo que jamás había sentido en mi vida. Los chicos que traía el policía me observaban con la vista perdida al frente, catatonicamente hablando, observando desde sus caras rotas. Se me vino el recuerdo y la imagen de Mateo. Lo sentí a mi lado, observando y diciéndome: "Yo te dije flaco, deja el cigarro."
Me sentí tremendamente idiota. Los consejos no escuchados, las recomendaciones desoídas, los avisos ignorados. El ataque del miedo, la bronca, toda la parte negativa mía parecía a punto de devorarme. Era toda una tormenta mental. Una decisión me llego desde lo mas profundo, "no voy a tocar mas un cigarrillo".
Seamos realistas, en diez años que fume, intente mil veces dejarlo. De a poco, de repente, de todas las maneras posibles. La verdad es que yo amaba fumar. Me encantaba escribir a maquina o computadora, mientras fumaba un cigarrillo. Escribir a mano, mientras que con la otra sostenía un tabaco. Tenía todo el estilo glamoroso del clásico escritor. Había ideado incluso una posición para no soltar el cigarro de entre los dientes y tener así las manos libres para tipear. Me veía en esta situación, decidiendo algo que no iba a poder cumplir. Otra de las tantas cosas que saldría mal, como sucedía últimamente. Ichinén fallaría en su determinación. Pero, a pesar de ese argumento tan fuerte de mis demonios internos, reforcé mi decisión con que aceptaba lo difícil del reto. No importaba que tanto sufriera, no importaba que tanto me muriera de la tentación, no importaba nada de nada. Yo seria más fuerte que el vicio, ya que en ello me iba la vida. Y cuando es lo ultimo que te queda por defender, es cuando mas poder logras manifestar. Llame a casa, avisando que estaba en el hospital, mentí sobre lo que me habían dicho. Pero, le pedí a mi vieja que viniera para ayudarme con mi mochila y mis cosas. Volví a la guardia y me encontré de nuevo con el medico Robbie, me reitero que esperara al cirujano, me pregunto si le había avisado a alguien. Le respondí que así era.
-Bien, entonces espera acá sentado que ahora vengo.-me dijo y se metió en las salas de guardia otra vez. Me senté cansadamente y mire otra vez el vacío. Me asombraba a mi mismo la tranquilidad que tenia en ese momento. Debido a mi historia clínica, operaciones cuando era chico, le tenía un buen pánico a los hospitales. Pese a que fue una de las situaciones mas difíciles, creo que fue cuando mas autentico me sentí. Quizás, sea cierto lo que dicen, en situaciones limite es cuando se demuestra la verdadera esencia de uno.

12-En guardia.

La guardia del Durand estaba llena de gente, había como diez personas delante mío. Lo que menos tenía ganas yo era de esperar tanto. Había dormido tan mal esa noche que cabeceaba más que en la más aburrida clase de economía. Me habré dormido un rato, y aun faltaban como cinco personas. Yo solo me preocupaba de tener identificado al que estaba delante mío, así cuando a el le tocara, yo seria el próximo.
Estuve a punto de irme, con la idea de volver recién al día siguiente. Estaba muy cansado, estuve a punto de salir, me pudría esperar por lo que sentía como un mero tramite. Finalmente me quede hasta que atendieron. Estaba leyendo "La revolución Humana" volumen 2, cuando fue mi turno. Tome el libro y la mochila y entre. Me atendió un medico algo joven, rubio y con lentes a quien llamare "Robbie". Es tal la cantidad de médicos que aparecen el mes siguiente y de la mayoría no se los nombres, así que comenzare a ponerle alguno para identificarlos del resto. Cuando no se para nada el nombre, usare un diminutivo.
Pase a un cubículo de la guardia y comencé a explicar mi dolencia.
-Tengo un dolor acá en la espalda y parte del pecho.-le comente, señalando la zona.-No se si es muscular, si es pulmonar. Hace días había tenido un dolor parecido pero se me fue.-
El medico asintió.
-Bueno, no te hagas problema, te haces un aplaca y vemos que nos dice. Puede ser una contractura...-
Yo concordaba con el, debía ser un nimio dolor muscular. Todo el dialogo era tal y como cuando uno va a comprar algo al supermercado. Todo me parecía un tema ligero y que resolvería en la próxima media hora. Salí del edificio principal del hospital y fui al pabellón de rayos X. Me hice la radiografía de tórax y volví a la guardia. Esperé un poco hasta que se asomo el medico y le mostré que ya tenia listo el estudio. Me hizo sentar en otro cubículo de mamparas marrón y naranja de la guardia del hospital, y se llevo la placa para el fondo. Yo me quede leyendo, esperando su diagnostico.
Al rato de estar muy orondo leyendo mi libro, escuche el siguiente dialogo:
-...Si, esta ahí lo mas tranquilo, con un libro y una mochila.-
Al captar eso, la referencia al libro y mochila, sentí que hablaba de mí. También escuche un: "no lo puedo creer". "Robbie" se asomo y me llamo adentro de las bambalinas de la guardia del Durand.
Me mostró la placa con una expresión de asombro que me dejo mareado. Empezó a decir muchas cosas, todas juntas, que mi mente intentaba ordenar a medida que las lanzaba.
-Flaco, tenés un pulmón pinchado, tenés un neumotórax.-me dijo con cara de no creer.
A propósito de todo, era la primera vez que escuchaba el término neumotórax y ni sabia que significaba.
-Te tenés que quedar internado, te vamos a operar, ahora llamo al cirujano.-decía Robbie, lo que a mi me parecía un vomito de información en borbotón. Debió ser mi expresión, mi cara denotaba que no entendía nada de lo que pasaba.
-Si yo te dejo ir a tu casa, te puede agarrar un neumotórax intensivo mientras dormís y te morís de asfixia.-cerro el medico, tanto o mas asombrado que yo por la suerte de mi noche anterior.
También era una suerte que la vez anterior no me hubiera ocurrido nada de eso. El medico me dijo que tenia que estar cinco días internado.
Yo había visto una raya en la placa, pero pensé que era algo normal Pero no, esa raya era el borde de mi pulmón. El pulmón derecho se había separado de la pared de arriba del tórax y del costado derecho. A eso se le llama neumotórax grado dos. Robbie me hizo sentar en un sillón largo a esperar al cirujano, e le iría a avisar. Me dejo en el sector donde bajan los que trae la ambulancia. Al rato, un policía trajo a dos chicos, uno con la nariz rota y otro con toda la boca ensangrentada. Uno de ellos llevaba la remera de Boca y el otro la de River. Más surrealista no podía ser la escena. Ya no iría a casa, a cenar, leer algo y dormir. Mis planes habían sido cortados de repente. Esa semana no podría hacer todo lo que tenia pensado, ni durante los siguientes días. Todo lo que tenía planeado, ya no corría más. Yo tenía una idea prefijada de lo que seria mi día restante, el día siguiente, toda la semana. Pero, en ese momento me caía el balde de agua fría que todo había cambiado. El mundo se había puesto de cabeza. Y eso donde me dejaba a mí?

11-Back into hell.

Debo comenzar por una reunión de jóvenes del domingo. En esa reunión estaba Fabiano, a quien veía por primera vez. A esa misma reunión invite a mi amigo Guillermo, donde debatimos la actitud de algunos miembros de Gakkai, algo que mi amigo bautizó como el "síndrome de Luis XVI". Esto es la mala actitud de algunos de no dejar hablar a nadie por el amor propio al sonido de su voz, una clara actitud autoritaria. En esa reunión hablamos de otros autoritarios como la Nichiren Shoshu. Luego, nos fuimos de la casa de Gabriela y partimos a lo desconocido, con Néstor y Guillermo. Dejamos a Néstor en su colectivo y seguimos con Guille rumbeando por la ciudad. Nos sentamos a charlar en el Mc Donalds de Caballito shopping, donde me encontré con Paula. Este es otro de los tantos encuentros fortuitos que tengo siempre. Y luego se dio una situación curiosa, una mina nos vino a pedir plata, era grande y decía que necesitaba pagar el hotel. Guillermo le empezó a preguntar donde quedaba el hotel ese y trato de ubicarlo mentalmente, ya que conocía la zona. Yo me reía para mis adentros, ya que me parecía que a el le salía el policía de adentro. Y ya de tanta pregunta va y viene, la mujer le tiro:
-Vos sos policía, no?-casi para confirmarlo.
-Tanto se me nota?-le pregunto el, a lo que yo no pude mas que soltar una carcajada.
Nos quedamos charlando un rato con ella, y luego levantamos campamento, para ir rumbeando por el barrio de Once. Entramos en un cyber de Rivadavia donde Guillermo me anduvo mostrando algunas cosas que tenía guardadas en su casilla de mail. Al rato de estar sentado junto a Guillermo en esa maquina, sentí la molestia en la espalda. Era casi igual a la vez anterior, solo había una diferencia, esta era mucho mas fuerte. No le di mucha importancia, por lo que me lo aguante. Al rato, ya no me podía estar y deseaba salir a tomar aire. La sensación era como tener el pecho cargado como diría mi abuela, como si estuviera resfriado, pero sin la sinusitis. Algo se sacudía dentro de mi pecho. Le dije a Guillermo que me palmeara la espalda, así salía lo que me parecía que tenia en el pecho... Pero no hubo resultado con esto. Trate de olvidarme pero la molestia seguía, me resultaba curioso que fumando y todo no me sentía peor. Si era congestión, resfrío o algo así, debería notar alguna diferencia. Pero la verdad es no había diferencia alguna cuando fumaba. Descarte que fuera algo pulmonar y me incline a pensar que era un dolor muscular, aunque resultaba bastante bestial la dolencia. Nos quedamos charlando con Guillermo largo rato más, en una confitería cerca del Abasto y luego cada uno partió a su casa. Al día siguiente tenia que ir a RVR, aunque cerca del mediodía, teníamos que grabar el programa "De Verdad". No dormí muy bien, el dolor se me incremento considerablemente. Llegue al estudio con muy mala cara. Cuando les comente que pasaba, Mauricio me cago a pedos por no haber ido ya al hospital.
-Que haces acá? anda y hacete revisar!-me decía el chileno.
-Después que grabemos voy al hospital de mi casa.-respondí.
Germán me golpeo la espalda jodiendo, algo que luego lo hizo sentir muy culpable. Pero la verdad es que un golpe ligero no tenía nada que agravar en una situación como era la presente. Una que yo ignoraba su gravedad y que daba vueltas para no enterarme. Presentía lo que se venia? O era mi habitual rechazo por los hospitales? Desde que me operaron de niño y cuando me acuchillaron, escapaba del medico siempre que podía.
Al salir de RVR, en vez de ir al hospital como debí haber hecho, me fui al parque a ver a Leticia. Ella también me reto por mi tardanza en ir al hospital y que me revisaran.
-Dale, seguro que es una pavada y te vas enseguida. Te dan algo para tomar y en media hora estas en tu casa.-me recomendaba ella.
-Si, ahora voy.-fue mi única respuesta.
Seguimos charlando, y mientras yo seguía fumando. Cuando ya el sol caía, termine mi último cigarrillo.
-Seguís fumando? Mira si es por fumar esto que te pasa.-observo Leticia.
-Creo que es muscular.-alegue yo.
Pero en el transcurso del día, el dolor me hacia dudar entre que fuera muscular o pulmonar.
Dándome cuenta que no podía dilatarlo mas y asegurando que era mi ultimo cigarrillo hasta después del hospital, (al menos hasta que supiera que era, o que no era), partí por la calle Ambrosetti y me encamine a la guardia del hospital Durand.

10-El infierno se desata.


Cuando por principios de 2003 viví lo que llamé “el infierno”, en si era un bajón depresivo, no lo denominé así arbitrariamente. Según la filosofía budista, la vida del ser humano tiene diez estados en los que se manifiesta, siendo el infierno el más bajo de todos. Este estado es un sufrimiento profundo y constante, no es un mero dolor. Comencé a tener sueños con demonios, monstruos, el infierno, Dios. Es extraño, que alguien que no es cristiano sueñe con Dios y con el infierno. Quizás demasiado extraño.Esto es otro factor que altero la “normalidad” de mi vida.El mayor y desencadenante del resto fue la enfermedad. Enfermedad que algunos cavernícolas querían curar con vahos (pensando que era simplemente tos) y otros con friegas de alcohol (???!)El tema de los sueños creo que merecer un apartado especial, por lo que luego lo retomare. Pero el de las opiniones e intervenciones ajenas, no solo es más tangible, sino que es lo que primero empezó. Y a pesar que los sueños fueran los más horribles, las opiniones inútiles me parecen mil veces peores.

9-Sueño premonitorio?

La noche anterior al examen tuve un sueño algo raro que en su momento me pareció intrascendente. Se lo conté a Néstor, Mecha y algún otro que estaba en el colectivo de regreso a Villa Crespo desde Kaikan. Con el tiempo he tenido sueños extraños, o más horribles, o más relevantes a mi vida. Este, como me pasa habitualmente, era combinación entre lo que venía haciendo últimamente y mi animo actual. Luego del dolor en el pecho no es raro que soñara algo así. Pero, con el tiempo cobraría más importancia lo soñado. Por esos días jugaba mucho a un juego de guerra en PC, llamado “Freedom Fighters”. El sueño me pareció una especie de continuación del juego, donde era capturado por los soviéticos, (los enemigos en el juego) y me metían un tubo de plástico hasta adentro del corazón. El tubo tenía dos centímetros de diámetro, y entraba a mi cuerpo por encima de la clavícula izquierda hasta dentro de uno de los ventrículos del corazón. Yo mismo veía como lo hacían, como si viera por dentro al tubo entrando en mi corazón. Este sueño, esto es lo poco que recuerdo, excepto algún personaje o referencia al Freedom Fighters; puede parecer escalofriante para algunos pero no lo sentí así en ese momento.
Jamás había creído en los sueños premonitorios ni había creído tenerlos. A todo siempre le encontré su explicación lógica. Pero con este sueño, puede que mi vida haya tomado un rumbo muy raro, y muy peligroso.

8-Niñó.

Niñó, así es el nombre en original japonés que se le da a al examen básico. Un desafío para el espíritu, luchando junto a los compañeros, al dar el examen básico para el ingreso al departamento de estudio. Fue una de las pocas cosas buenas de esa época, lo que me hacia mantener optimista ante tanta oscuridad creciente. Estudiar con gaby y con Néstor fue algo vigorizante. Gabriela es de esas personas como Romina (Mina) que te refresca con su presencia, su energía te levanta. Néstor, Gabriela y yo, lo certifiqué el día anterior al examen, éramos un gran equipo. Los tres nos habíamos ayudado, alentado y apoyado hasta el final. Yo lo consideraría uno de los mejores ejemplos de la camaradería Gakkai. EL 31 de octubre hubo nueve personas de Villa Crespo que rindieron el examen, 8 daríamos bien. Creo que lo único que salió bien ese año nefasto de 2004, fue aprobar el Niñó.
Pero como dije, la oscuridad estaba creciendo. Aunque yo no lo sabia, lo peor aun faltaba por venir. Fue aquí donde comenzaron los sueños.

7-Lapsus mental.

Mi mente en ese entonces estaba muy saturada, hacía meses que había gritado a los cuatro vientos que necesitaba vacaciones. Los líos en el trabajo, la facultad, el examen de Gakkai, la muerte de Mateo, la perdida del teléfono y la deuda que se me venia, mi extraña y conflictuada existencia amorosa. Eso sin contar con algún que otro “amigo” que quería sentirse mejor pisándome la cabeza. Esto se disfrazaba en “criticas constructivas”, bromas desubicadas y comentarios aparentemente intrascendentes.
Por aquellos días yo había hecho una edición, con un material que tenía baja calidad. Como a las dos semanas salto un reclamo que esa publicidad que había editado no salio. El metido de Sebastián se puso a defenestrar a la computadora, y por ende a mí. Gajes del oficio, siempre tendrás detractores en este ambiente. Y no recordaba bien lo del material original de baja calidad. Pero el imbecil este se metió a hablar sobre un “desincronismo de audio y video”, que alegaba haberlo visto el mismo. Esto en cierto punto es verdad, de hecho yo también lo vi y lo corregí. La PC y la placa PRO ONE tiran ese error algunas veces, cuando se SATURAN justamente, se desincroniza el audio con el video. Pero el reclamo no venia por eso, sino porque las imágenes eran malas. Lo que yo olvide en mi lapsus mental, fue que no podía estar desincronizado ya que lo había arreglado. Pero lo había olvidado. Como podía ser posible? Bueno, cuando dormís mal, metes mil cosas distintas en tu mente y te embarcas en medio de una tormenta; es muy lógico que tu cerebro anule cosas como defensa preservadora. Los “garcas” que encargaron esa publicidad reclamaron usando la excusa que el gordo zopenco les había dado en bandeja Claro que hay algo mas, descubrí a principios de este año que el reclamo era mentira. Por lo menos en parte, y yo no tenía nada que ver. La publicidad fue rechazada en un canal por la baja calidad de la imagen de archivo, de lo cual yo no tenía nada que ver. Pero en el otro canal, Crónica creo que era, si lo aceptaron. El que había encargado todo se dijo y se desdijo de tal manera, que finalmente se deschavó que no tenia nada que ver conmigo el problema. Pero, en aquella época, quien cargo con la culpa de todo, fui yo. Fue el error de “asumir la responsabilidad de mis actos” cuando en realidad no eran míos. Un error de “budista boludista” Puede que ser honesto y maduro, asumiendo la responsabilidad de lo que uno hace, funcione en un mundo ideal. Pero en un ambiente de garcas, eso puede ser tu perdición.